Opinión

Opinión – La peligrosa narco/Balcanización del Oeste mexicano

Por: Carlos Ramiro Vargas

La insuficiencia analítica y la frivolidad del primer círculo lopez/obradorista, así como de los gobernadores estatales, respecto a la violencia generalizada que hoy sufre el país, y específicamente el centro oeste mexicano compuesto por Jalisco, Colima y Michoacán, no les permite ver el surgimiento de un proceso de división y enfrentamientos, armados e inter/estatales, que en el caso de la narco/guerra de mediana intensidad que enfrenta a los cárteles, Jalisco Nueva Generación, CJNG, con los cárteles unidos de Michoacán, está dando lugar a un proceso de confrontación similar al generado tras la división de Yugoeslavia en distintos estados nación, que a la muerte del dictador sui generis, J. B. Tito, empezaron a declararse la guerra unas a otras, en los años 90 del siglo XX, utilizando argumentos ultra/regionalistas y de identificación étnica, pre/nacional, que condujeron a verdaderos procesos de asesinatos masivos o Genocidios, suscitados especialmente contra la población islámica/eslava que habitaba Boznia-Herzegovina, Croacia o Albania; a tales procesos les llamaban los militares serbios como guerras de “depuración étnica”, que nada le pidieron a los fascistas alemanes  y sus muy similares prácticas genocidas, ensañadas contra el pueblo judío y otras etnias, o minorías nacionales; entre los diversos componentes que llegaron a ser un país unitario, y confederado, denominado Yugoeslavia.

Ello significa que el odio entre grupos criminales, identificados con el CJNG o los Cárteles Unidos, está dando lugar a un odio irracional entre “Jaliscos” y “Michoacanos”, trasladándose a los pueblos ubicados al lado de lo largo de la línea fronteriza, que separa a ambos estados.

De este proceso dan cuenta numerosos materiales audiovisuales, realizados al fragor de las batallas en la sierra de Coalcomán pasando por Tepalcatepec y llegando a Jilotlán de los Dolores, o la sierra de Mazamitla en Jalisco. Hechos por los mismos combatientes.

En uno de ellos, el tanque monstruo que manejaba un comando del CJNG, queda inutilizado por el fuego de los Cárteles Unidos a las puertas de Tepalcatepec; de dicho vehículo monstruo desciende un jovencito de piel clara, muy malherido  y de menos de 20 años, que al ser atrapado por las bestias sicarias michoacanos, es golpeado con saña total pese a su estado, sin respetar las leyes de la guerra, y siendo masacrado a golpes hasta su inevitable muerte.

Hechos como éste, que configuran verdaderos Crímenes de lesa humanidad*, y que se reeditan a lo largo y ancho de la nación, no son registrados en toda su magnitud por el presidente AMLO, ni por sus asesores en materia de seguridad. 

Y mucho menos cuando su demagogia les impide reconocer la situación de verdaderos procesos de Genocidio o asesinato masivo, provocados en esta narco/guerra en los estados más violentados del país, como el que acontece de modo destacado y sistemático en el estado de Colima, con 500 asesinados de noviembre 2021 a la fecha y 5000, en los cinco años previos del último gobierno emanado del priísmo, sin que la gobernadora morenista, Indira Vizcaíno, aporte de su propia parte algún elemento para contribuir a la erradicación de esta narco/guerra, que en el caso michoacano lleva más de 20 años, desde que los Zetas arribaron a esta entidad, mientras que en Jalisco y Colima, estados más sincronizados entre sí, esta narco/guerra que ya no es de baja intensidad, se agudizó desde el 2008 y 2010, con el surgimiento de los mata zetas como prefiguración del CJNG, el colapso del cártel del Milenio y la muerte de Nacho Coronel. Hasta nuestros días.

Es así entonces, que con el abandono real de parte del Estado mexicano, así como de las autoridades locales, en amplias zonas de estas entidades, el odio delincuencial puede dar lugar a un odio irreconciliable, sobre todo entre michoacanos y “Jaliscos”.

A lo largo de esta franja fronteriza jalisciense/michoacana, y su entorno.

Autoridades Federales que tardaron del 2018 al 2021 para reaccionar en el caso de Michoacán, cuando esta narco/guerra de mediana intensidad y no de baja, ya ha provocado fisuras sociales irreconciliables entre las poblaciones de ambos estados, pertenecientes a la amplia zona de guerra que sigue la línea entre Jalisco y Michoacán. Y más allá. 

Como en la franja náhuatl de Michoacán en la costa pegada a Colima, o en Tierra Caliente, Zamora, Uruapan y Apatzingán.

En el caso de Colima, la gobernadora Indira Vizcaíno llegó a reunirse con el gobernador michoacano, hace tres meses, ambos morenistas, pero la incomprensión de tan aguda problemática por parte de la mandataria colimense, le impidió proponer algo sensato y pertinente a su par michoacano, Alfredo Ramírez Bedolla, pues es toda la región la que está entrecruzada, no obstante que la mayoría de los 12 grupos narco/criminales entran a Colima y al municipio de Tecomán, como Juan en su casa, haciendo de la ciudad de Tecomán una ciudad mercado y un  centro de lavado de dinero de relevancia, regional.

Sin mencionar su participación en el mercado de narco/menudeo, y en el mercado al mayoreo proveniente del puerto de Manzanillo, con sus cargamentos de fentanilo y seudo/efedrina, que sirven de componentes base para los narco/laboratorios de drogas sintéticas manejadas por todos los narco/grupos involucrados, en esta narco/guerra y sus múltiples frentes de batalla, incluyendo al no menos agudo y antropológicamente hablando, inédito proceso de balcanización.

En ese sentido, y ante la inacción estratégica así con como una errónea caracterización de las fuerzas en pugna, de parte de las autoridades federales y estatales, el proceso de balcanización y narco/guerra en una macro/región como la del centro oeste mexicano, seguirá agudizándose y abultando el número de asesinados, mutilados y desaparecidos, feminicidios y fosas comunes, como parte de este proceso de Genocidio que no ven, ni Indira Vizcaíno, gobernadora, y ni el gabinete federal de seguridad.

Con terribles consecuencias en todos los órdenes de la vida social en estos tres estados del país.

Mientras tanto, el gobierno de los Estados Unidos, ya emitió un nuevo comunicado en el que se prohíbe a sus ciudadanos, viajar al estado de Colima, sin que hasta la fecha haya habido alguna respuesta, por parte de Indira, gobernadora, o gabinete de inseguridad.

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