El Oscuro Páramo | El edificio inconcluso del PRI en Colima: la historia de ¿cómo se esfumaron 16 millones de pesos en 6 vigas de acero?
Al sur de la Calzada Galván hay un esqueleto. Lo que sería un edificio portentoso para albergar al PRI que dominó políticamente Colima por más de 90 años hoy es un vestigio de acero, rodeado de zacate, quelites y óxido. En el lote marcado con el número 253 de la Calzada Pedro A. Galván hay más que una obra inacabada: ahí resiste un símbolo de malos manejos financieros, un cúmulo de encubrimiento entre priístas y el declive de un partido que sólo ganó un Distrito local en el proceso electoral de 2024.
En 2012, el PRI estatal adquirió el predio ubicado en la Calzada Pedro A. Galván 253, inmueble que había servido como casa de campaña presidencial de Enrique Peña Nieto. Desde entonces, se planteó que ahí se construiría la nueva sede del partido, de acuerdo al medio regional michoacano Quadratín (https://colima.quadratin.com.mx/politica/en-2012-el-pri-compro-el-predio-para-su-nueva-sede/).
Cuatro años más tarde, en julio de 2016, con Rogelio Rueda Sánchez a la cabeza el Consejo Político Estatal del PRI aprobó formalmente el proyecto para construir un edificio nuevo con un presupuesto de $23,978,623.
El entonces dirigente afirmó que ya contaban con $16 millones y que faltarían poco más de 8 millones para poderlo concluir, de acuerdo a su declaración esos recursos faltantes saldrían de las cuotas de militantes.
La constructora seleccionada para desarrollar el proyecto fue Concavus y Convexus S.A. de C.V., una prestigiosa firma arquitectónica que construyó el Estadio Omnilife y el Museo Soumaya.
Pese a los anuncios, para 2017, a un año de haber comenzado la obra, el avance era mínimo y en 2018, el proyecto quedó en abandono.
La promesa de un nuevo edificio para la militancia priista se redujo a varillas y muros a medio levantar.
En 2019, el entonces dirigente Enrique Rojas reconoció que la obra estaba en rezago, pero argumentó que el objetivo inmediato no era la sede, sino “reconstruir la militancia” como dio cuenta Quadratín. (https://colima.quadratin.com.mx/politica/enrique-rojas-admite-que-nueva-sede-del-pri-esta-pendiente/).
Un año después, con José Manuel Romero Coello al frente del PRI, se anunció que habría investigaciones internas y que se procedería legalmente contra quienes hubieran manejado de manera irregular los recursos asignados (Fuente: AFmedios – https://www.afmedios.com/blog/2020/06/romero-coello-anuncia-investigacion-por-nueva-sede-del-pri-en-colima/).
Antes de la declaración, con Enrique Rojas aún siendo dirigente priísta, el Instituto Nacional Electoral comenzó una investigación y auditorías en las que concluyó que el avance de la obra no correspondía con el pago declarado por el PRI ante la Unidad Técnica de Fiscalización en materia electoral.
De acuerdo a la Resolución del Consejo General del Instituto Nacional Electoral respecto del Procedimiento Administrativo sancionador oficioso en materia de fiscalización con el expediente INE/P-COF-UTF/142/2019/COL y el acumulado INE/P-COF-UTF/143/2019/COL, la obra no presentaba ni el 20 por ciento de avance cuando ya se había cubierto más del 66 por ciento de su valor en al menos 9 parcialidades.
Lejos de resolverse, el tema se convirtió en un lastre para el PRI. En 2021, la dirigencia priísta a cargo de Arnoldo Ochoa González reconoció que era poco probable concluir la obra.
Finalmente, en enero de 2025, el edificio inconcluso volvió a los titulares: el PRI estatal enfrentaba un embargo por adeudos superiores a 3 millones de pesos, mientras se reafirmaba que las instalaciones de la Calzada Galván habían quedado abandonadas por “malos manejos financieros en 2018” de acuerdo a lo reportado por AFMedios (https://www.afmedios.com/blog/2025/01/embargo-contra-pri-colima-por-adeudos/).
Hoy, la estructura inconclusa en Calzada Pedro A. Galván nos recuerdo el inicio de los fracasos del PRI en Colima, lo que marcó el inicio de la crisis financiera, electoral y moral de un partido que gobernó México durante décadas y que en Colima ha quedado reducido a la marginalidad política.
El edificio que nunca fue, con su inversión millonaria sin comprobar, sintetiza la pérdida de confianza ciudadana en una fuerza política que no supo rendir cuentas ni cumplirle a su propia militancia.







