El Oscuro Páramo: Datos no relatos: ¿la 4T ha generado bienestar en Colima?
El temporal siempre me trae buenos recuerdos. Para mí, las vacaciones representaron la oportunidad de ver y estar con mi papá. Así tuviera que seguirlo a la Parcela o a un curso para maestros en la Secundaria Técnica de Pueblo Juárez, me gustaba escucharlo, verlo en el aula ganarse el cariño de los estudiantes y ayudar siempre a los más “jodidos”, como decía él, quizá viendo al muchacho que fue y que tuvo que comenzar a trabajar a los 17, cuando se podía entrar a la Normal nomás saliendo la Secundaria.
Mi padre, un maestro rural formado en el CREN de Ciudad Guzmán, donde se recuerda al Che Guevara y se alienta la justicia social, perpetuó en su camino magisterial una especie de consciencia docente que entendía las diferencias estructurales de los estudiantes. Seguro leyó a Piaget, a Freire y Vigotski. O simplemente fue consciente de que los raseros no son iguales para todos.
En fin. Aventé ese choro porque siendo también un maestro de ciencias, mi Apá me insistió en llevar cualquier afirmación por el camino de la verdad, la verificación y el contraste. Rigor científico, en el fondo y en la forma.
El camino neoliberal: desarrollo sin justicia
Durante 40 años, Colima fue zona de paso de la modernidad. Por nuestras carreteras se veía pasar el desarrollo. Fuimos zona de traslado. Pero nunca polo de bienestar. Con Fox llegaron los proyectos que no se completaron. Con Calderón, la regasificadora, el túnel inconcluso, los libramientos concesionados. Peña Nieto terminó el túnel ferroviario y no pudo concluir la autopista Colima–Guadalajara, que habría iniciado con Calderón.
El camino neoliberal fue siempre trunco, inacabado y periférico. Concentró sus esfuerzos en obras de intereses transexenales, de planes en los que las personas no cabían. El camino siempre fue para la mercancía y el libre mercado. A pesar de millonarias inversiones en obras de infraestructura que tocaron Colima, la pobreza no se movió.
En 2005, 38.5 % de los colimenses vivían en situación de pobreza. Casi 4 de cada 10 colimenses. En 2018, tras tres sexenios de obras federales transexenales la cifra de pobreza apenas había bajado a 30.9 % de acuerdo al CONEVAL. Siete puntos en trece años. A eso el priísmo rancio le llamó progreso.
El puerto de Manzanillo, en ese mismo tiempo, pasó de mover 1.9 millones de TEU´s en 2012 a más de 2.6 millones en 2018. El dinero llegaba, sí. Pero no había bienestar.
Humanismo Mexicano: poner a la gente en el centro
En 2018, con la llegada del Presidente Andrés Manuel López Obrador y su humanismo mexicano se configuró una propuesta mixta, en la que se priorizó a las personas con mayores diferencias estructurales y, al mismo tiempo, se invirtió en proyectos prioritarios en distintas zonas del país. Las olvidadas por el neoliberalismo.
El cambio no fue retórico y se cuantificó así: de 2018 a 2022, la pobreza en Colima bajó de 30.9 % a 20.5%. Diez puntos en apenas cuatro años. La caída más pronunciada registrada desde que hay mediciones comparables desde el CONEVAL y el INEGI. Significó que más de 60 mil personas abadonaran situaciones de carencia.
Mientras se liberó del peaje a la Caseta de Cuyutlán para el tráfico local se impulsó la ampliación a 6 carriles de la Autopista desde Manzanillo, una obra que inició en las postrimerías del sexenio de AMLO y concluirá en 2027, a media vida del periodo de la Presidenta Claudia Sheinbaum.
A la par se han replanteado otros proyectos como el Libramiento Sur de Colima, sin costo para las y los colimenses; el refinanciamiento de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales; la creación del Mercado de Abastos MerColima; la recuperación de espacios públicos privatizados y la visión a largo plazo en la declaratoria de áreas naturales protegidas como el Corredor Canoas-Manantlán.
Pero esta gran visión ha estado acompañada de muchas pequeñas decisiones: generar un ingreso mínimo básico a más de 188 mil colimenses entre personas adultas mayores, personas con discapacidad, jóvenes y niños estudiantes, así como pequeñas y pequeños productores del campo colimense que han devuelto la vida a sus parcelas.
Generar un ingreso básico universal hizo que a los de arriba también les fuera bien y ese es un dato innegable. Alguien por ahí contaba como anécdota que nunca a la familia alemana que fundó La Marina Mercante le había ido tan bien como estos últimos años de gobierno de izquierda en Colima. Los datos no mienten.
Durante los casi 6 años del humanismo mexicano de López Obrador, Claudia Sheinbaum e Indira Vizcaíno, en Colima el desempleo también se redujo: de 3.4 % en 2018 a 2.3 % en 2024, según el INEGI. Y el puerto no se detuvo: al contrario, en 2023 rompió su récord con más de 3.7 millones de TEU´s movilizados.
Por primera vez, el crecimiento no dejó a la gente atrás.
Claudia Sheinbaum y la nueva Colima
Claudia Sheinbaum no promete regresar al pasado ni romper la rueda como Danaerys Targaryen: promete continuar y profundizar el proceso de transformación del país con un modelo que incentiva la inversión pública en proyectos prioritarios, que alienta la inversión privada y que vigoriza la herencia de Programas y Pensiones Bienestar legada por AMLO.
En su más reciente visita a Colima, la Presidenta anunció inversiones por 12 mil millones de pesos en apenas dos años:
– 2,100 millones para garantizar agua potable para medio siglo.
– 800 millones para rehabilitar hospitales generales en Colima, Tecomán y Manzanillo.
– Un nuevo hospital del IMSS en Manzanillo
– Caminos rurales artesanales, Pasos Superiores Vehiculares en Colima y Manzanillo, Reconstrucción de Puentes devastados por el Huracán Lidia y un Tren de Bacheo para obras por administración dentro del Programa Bachetón.
– Más espacios para estudiantes de Bachillerato con la ampliación del CBTIS 19.
Dos modelos, dos resultados diferentes
El modelo del PRIAN priorizó la infraestructura logística y el discurso del crecimiento. El modelo de la 4T priorizó el bienestar, el desarrollo y la justicia social. Los primeros pavimentaron el paso de los mercancías. Los segundos el camino de regreso a la dignidad.
Y aunque ambos contribuyeron al desarrollo del estado, los datos no son relatos:
Colima pasó de generar 98 mil millones de pesos en el mejor año de la economía con Felipe Calderón a 198 mil millones en el mejor de Peña Nieto y 205 mil millones en 2023 con López Obrador, reponiendo al país tras la pandemia.
El terruño ya no es la penúltima estación del olvido: es un puerto, un valle, un bosque, un Río Grande donde se comienza a asentar la certidumbre de que otro modelo de país –uno que pone a la gente en el centro– puede ser más que un táctico de campaña.







