Opinión

Las cosas para el servicio de la gente y no viceversa

Federico López Ramírez

 

Recuerdo que, en màs de una ocasión, en mi centro de trabajo, compañeros maestros asociados con personajes de otras dependencias, llegaron a ofrecernos pantallas de televisión de gran formato a precios por debajo de la mitad de su valor real. Pantallas que entonces costaban entre 10 mil y 20 mil pesos, en el mercado abierto, se ofrecían a precios de ganga, es decir, entre cinco o máximo 10 mil pesos, dependiendo del tamaño y marca. ¿Còmo era esto posible?

En otras ocasiones se nos ofrecía pinturas, zapatos tenis de marca, dígase, Adidas, Nike, Skechers, entre otros. En ambos casos –pantallas o artículos deportivos- muchos sospechábamos que se trataba de artículos robados o mercancía confiscada en la aduana de Manzanillo que Hacienda, en lugar de guardar en sus bodegas para consignarse ante la Procuradurìa de la Repùblica, “vendìa” a “empresarios” que se encargaban de revender al menudeo. Por cierto, en muchos casos, las ventas de pinturas, por ejemplo, resultaron verdaderos fraudes, pues las latas contenían agua con cal. Comprar barato tenía sus riesgos.

Pùblicamente se decía que la mercancía confiscadas eran almacenadas y posteriormente incinerada. Tal vez no era tan asì sino que se trataba de un negocio furtivo de “empresarios” favorecidos, ligados a funcionarios corruptos de Hacienda, que hacían de las aduanas negocios cien por ciento rentables.

No olvidemos que por mucho tiempo, y quizá todavía no termina de suceder, ese dicho que rezaba: “a mì no me den un buen salario ni me den dinero, sino nomàs pónganme donde hay”.

La novedad del Gobierno de Mèxico es que a partir de esta administración federal todas las mercancías decomisadas serán repartidas entre los màs pobres de Mèxico para hacer de un negocio ilícito, como lo es contrabando, una fuente de beneficio para los màs necesitados.

Los Tianguis del Bienestar beneficiaràn, inicialmente, a 70 comunidades de cuatro estados de la república. Y funcionaràn de la siguiente manera: cada persona entrarà al tianguis y tomarà de mesas dispuestas, en un lugar determinado, productos previamente clasificados, donde encontraràn herramientas, zapatos, telas, ropa, enseres domèsticos, entre otras cosas, y contaràn con hasta 20 minutos para seleccionar y tomar lo que màs necesiten o quieran.

En la actualidad el Gobierno de Mèxico gasta mucho dinero en pagar bodegas para almacenar estos productos que, muchas veces, terminan siendo robados y quemados, sin que le den utilidad a nadie.

Los Tianguis del Bienestar son una muy buena noticia para el pueblo de Mèxico, pero pronto hablaràn los pseudo empresarios para decir que el mercado interno se verà afectado por esta decisión. Cuestionaràn, por ejemplo: ¿el bienestar puede estar basado en actos delictivos? Como si el Gobierno de Mèxico promoviera el contrabando para luego decomisarle sus productos; ¿es ètico que un programa social emane de una actividad criminal? Todo lo contrario, el efecto de un acto criminal se està redimiendo al hacerlo útil y benèfico para gente buena que no ha tenido las oportunidades que otros sì han tenido; llegaràn a hacer preguntas tan estúpidas como la siguiente: ¿si deja de haber delitos de contrabando y decomiso dejarà de haber Tianguis del Bienestar? Como si se estuviera promoviendo el contrabando para repartir el producto del acto criminal, de ese tamaño es su estupidez; ¿Què diràn los comerciantes afectados de esos municipios? No tendrán nada que decir pues no serán actos permanentes ni sistemáticos para crear una competencia sino una medida contingencial y pasajera dependiente de la actividad ilícita que se produzca originalmente.

Lo cierto es que, de actos criminales como la piratería y el contrabando, se generarà un acto de justicia social. Por cierto, los buenos empresarios que sì pagan impuestos y no procuran el contrabando ayudaràn a que los malos comerciantes, los criminales del comercio sean disuadidos de su actividad delictiva. Los Tianguis del Bienestar serán disuasivos del contrabando y la piratería.

Con los Tianguis para el Bienestar sucederà lo mismo que con los aumentos al salario mínimo. Los empresarios antes decían que aumentar el salario iba a provocar una inflación incontenible. Pues nada, sucedió que se aumentò el salario mìnimo y el gobierno tuvo la capacidad de controlar el aumento de precios, es decir, contuvo la inflaciòn. Ese mito quedó derrotado. No era sino un artilugio de los empresarios para mantener deprimido al salario y pagar injustamente a sus trabajadores.

Los productos fueron hechos para usarse, para hacerle a los humanos la vida màs còmoda y placentera; por tanto, destruir productos hechos por los humanos es un desprecio por el trabajo, es un abuso de la naturaleza y es altamente contaminante.

Las mercancías solo tienen sentido cuando vuelven la vida de los humanos màs còmoda y feliz. El consumo por el consumo mismo es un acto criminal del capitalismo.

Bienvenidos los Tianguis del Bienestar porque le dan sentido a las cosas y las cosas se vuelven objetos manejados por los humanos y no viceversa. Y alivian un poco la pobreza de muchos.

La circulación de mercancía pirata, decomisada en las aduanadas por Hacienda, indiscutiblemente era un gran negocio de los corruptos elementos de Hacienda y “empresarios” ligados a ellos, la mercancía circulaba por todos lados. Eso ya llegó a su fin.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



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